martes, 28 de agosto de 2007

Un Lugar Cercano Al Cielo

Estoy sentada, sola, en un lugar cercano al cielo. Siento frío, el aire me congela, pero qué importa si aún puedo respirar.

Miro el firmamento y veo aquel rostro plateado que me mira, me ilumina, y miles de ojos blancos me guiñan y cambian de color.

¡Qué frío hace! Pero sólo en el exterior, donde mi piel puede sentir, donde se hace vulnerable el hombre; pues una llama interna me reconforta, está ahí, escondida, donde nadie puede apagarla.

Solitaria y en silencio reflexiono acerca de la vida, mi vida, tan pequeña y frágil como el soplo de este gélido viento, que mece mis cabellos en esta clara noche en que estoy sentada, sola, en un lugar cercano al cielo.

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